19/4/16

No te preocupes, que ya me aparto yo

Vengo echando humo.

Lluvia. Lluvia a mares. Súmale niña, silla de paseo, plástico de lluvia y bolsas de la compra y te pilla sin paraguas o con poca fuerza en los dientes para poderlo llevar a pulso con la mandíbula que es lo que te queda libre en ese momento.



En estas os habréis visto infinidad de veces, ¿a que sí?.

Bien, y a todo ello, súmale la norma no escrita de ir por el lado derecho de la acera.

Pues en esas tesituras nos vemos cuando, la señorona de turno con su chuchillo se niega a quitarse de debajo de la zona de los balcones, sitio que casualmente es TU lado derecho de la acera. Señorona CON PARAGUAS y chuchillo con impermeable. Y no se apartan, y te toca maniobrar como puedes bajo la lluvia para esquivar a la señorona que te mira con aires de grandeza.

Y ahí sigues tú, sudando a mares, o no, igual es la lluvia que cae por litros en tu pelo recién lavado, y se abre un portal a dos metros delante tuya y empieza a salir toda la prole, madre, padre, tres niños, otra con un carrito de bebé y entre todos ocupan TOOOOOOODA la acera, y llegas a su par, y ¿se apartan? NOOOOOOOOOOOO.

Es que llegas a casa con un tic nervioso hasta en el ojo de la mala leche que se te pone.

Pero, gente del mundo, no se preocupen, ¡que ya me aparto yo!.



Moraleja, cuando llueva, cómpralo todo online, que te lo lleven a casa, pero no vuelvas a salir hasta que vuelva el buen tiempo, o pasará factura en tu carácter. En tu carácter y en las contracturas que te salen por lo trabajoso del asunto.

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